alcommuni

Para “Rafaelillo” y “Calita” oreja OLIVARES EN TENANCINGO TOMÓ LA ALTERNATIVA. * Emotiva despedida de Rafael Gil.

In Uncategorized on 15 marzo, 2011 at 03:47

BOLETIN A-16/11

Para “Rafaelillo” y “Calita” oreja

OLIVARES EN TENANCINGO TOMÓ

LA ALTERNATIVA.

  • Emotiva despedida de Rafael Gil.

 

Tenancingo, Méx., Marzo 13, de 2011 (ALCOMM). Con cerca de 90 minutos de retraso, dio inicio esta tarde, en lo que queda de la Plaza de Toros “Alberto Balderas” de Tenancingo, la corrida en la que después de casi 70 novilladas Manolo Olivares Jr. tomó la alternativa de manos del experimentado diestro Rafael Gil “Rafaelillo”, atestiguando el joven matador Ernesto Javier Tapia el “Calita”.

Ante un hecho inusitado, los seis toros de Joselito Huerta llegaron a la “Alberto Balderas” pasadas las 17:20 horas, cuando la corrida estaba anunciada para iniciar a las 16:00 horas, argumentos y hechos sobraron, sin embargo, verdaderos obstáculos materiales impidieron que los toros fueran desembarcados a tiempo, y una vez sorteados estos, cerca de las 17:45 horas, salió el primer burel, que correspondió al de la ceremonia de la cesión de trastos para Manolo Olivares Jr. de manos de Rafael Gil, quien se encontraba nervioso ante la demora, en contraste del más relajado “Calita” y la mirada expectante del matador en el retiro Manolo Olivares quien minutos antes hiciera todo lo humanamente posible para que la materia prima llegara.

Muy a pesar de que empezaba a caer el sol, la muy baja entrada del público, esperó con paciencia para ser testigos de la ceremonia de alternativa, Olivares en su primero tuvo una buena dosis de pases para su toro; y en su segundo, destellando bajo los reflectores, ya con mas confianza, escuchando la voz de su experimentado maestro y con un emocionado grito que se dejó oír desde el tendido que le recordó que su abuelo era de Tenancingo, cuajó una soberbia faena.

En el orden normal de la lidia “Rafaelillo” demostró lo que la práctica y la disciplina producen en los matadores de toros, asentado, sereno y aún con buena condición física, a pesar de que minutos antes se llevó un susto con el primer toro de la tarde, cuando el animal remató en el desvencijado burladero en que se resguardaba, y al desprenderse (lo que sucedió con otro más, para que unos minutos después el coso quedara solo con tres de los cinco que había) de su lugar, lo golpeó fuertemente en la cara sin pasar a mayores. En el segundo de su lote, con el que se despidió de la fiesta en esta plaza, le pegó pases muy sentidos, ligados, molinetes que merecieron el aplauso del respetable y trincherillas que le valieron una oreja y vuelta al ruedo al triste son de las “golondrinas”.

Es de señalar que durante toda la corrida estuvo muy al pendiente y colaborador de la lidia, ya que los tres matadores fueron prácticamente dejados a su suerte por las respectivas cuadrillas, quienes, en un acto por demás irresponsable y faltos de todo profesionalismo -al margen sus problemas y diferencias gremiales al interior de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros- cumplieron con enfundarse en sus trajes de torero, dejarse ver por unos minutos en el callejón y volver a vestir sus ropas de calle para retirarse de inmediato de las instalaciones de la plaza ante la mirada atónita de los dos matadores y del aún en esos momentos novillero -cometiendo el pecado de soberbia y acusando el mal del “Chato y Barana”-, presumiéndose con buen porcentaje de seguridad de que lo hicieron sin mediar autorización expresa del Juez de Plaza, quien se encontraba cumpliendo con la ortodoxia del caso; hubo entre los aficionados quien se percató que los miembros de la cuadrilla de “Rafaelillo” hicieron caso omiso a sus súplicas para que salieran a desempeñar con dignidad su importante cometido en la arena.

Ernesto Javier Tapia demostró buenas hechuras, interpretando un toreo en redondo, con forzados de pecho y arrimándose en busca del reconocimiento del escaso público que permaneció bajo una mala iluminación artificial que finalmente permitió que el Juez de Plaza, Gilberto Ruiz Torres, otorgara un apéndice al “Calita”.

Los seis toros de Joselito Huerta con buena estampa y astas muy en puntas.

Las dudas y suspicacias que algunos pretendieron ipso facto al interpretar preceptos legales aplicables a las corridas de toros en la Ciudad de México, cuando en la entidad mexiquense existe un Reglamento de los Espectáculos Taurinos en el Estado de México vigente desde 1947 que nada dice respecto a la validez del otorgamiento de una alternativa sin la participación de un picador y de su cabalgadura cuates de unos cuantos, cuando evidentemente, hubo suerte de varas; ejecutadas si, por alguien que no es del completo agrado de los líderes gremiales de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros pero se cumplió con el artículo 78 de dicho Reglamento, y será de atenderse al principio jurídico del locus regit actuum.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: