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¡ASI Y ASADO! Por Roberto Moreno Amud.

In Uncategorized on 19 agosto, 2015 at 15:27

¡ASÍ Y ASADO!

Por Roberto Moreno Amud

HECTOR DE AVILA UN TORERO CON LETRAS MAYUSCULAS

En los noticieros de la televisión, en los periódicos deportivos, en los portales taurinos de la web y en las calles y casas de Tenancingo, después de la tarde del domingo pasado, se habla y se habla de su paisano Héctor de Ávila, que hizo el paseíllo en la Plaza México y de la grave cornada que recibió.

Para estar dentro del tema local de moda, Hablemos de Héctor:

En el año 2009, por primera vez, tuve la oportunidad de ver torear a Héctor de Ávila Rubio en la Plaza de Toros de Tenancingo, quien tenía 15 años de edad y se trataba de su primera intervención formal como novillero, desde entonces al día 9 de agosto de la anualidad en curso, lo he visto actuar cuando menos en 10 ocasiones, es decir, la tercera parte de las 30 novilladas que tiene en su haber; en ese periplo, he sido testigo de sus triunfos, presenciando sus salidas a hombros en San Miguel de Allende y Tecamac, hacer 4 quites diferentes en San José Villa de Allende, su primera cornada en Cinco Villas, salir avante de sus compromisos en el Valle del Terror (Valle del Mezquital), ir con toda la ilusión del mundo a Pachuca al Certamen “Descubriendo un Torero”, triunfar en San Luis Potosí; con mucho gusto he buscado los resultados en “Al Toro México” de sus participaciones en Orizaba y Tampico, y en otros rumbos y pueblos de difícil pronunciación y más difícil localización en el mapa, así como las tientas donde se ha preparado para salir a los escenarios taurinos.

Tengo muy presente cuando a fines de noviembre del pasado 2014, Héctor de Ávila se atrevió a actuar en una ENCERRRONA, es decir torear sin alternantes 4 novillos en el Lienzo Charro el “Forastero” que se encuentra rumbo al Santo Desierto en su natal Tenancingo; aquí es necesario dejar muy en claro que lo realizado por Héctor, en esa ocasión merece no solo respeto y reconocimiento, sino además, entender que de manera profesional, se preparaba y levantaba la mano para que las empresas se dieran cuenta de su arte y de sus ilusiones por ser alguien importante en la fiesta brava.

En el mes de Julio pasado el Instituto de Cultura de Toluca, realizo en la Capilla Exenta de la Plaza Fray Andrés de Castro una Conferencia denominada “El Sueño de un Torero”, siendo el tema y el referente Héctor de Ávila.

Todo apuntaba, que después de 6 años de lucha, la sangre entregada por Héctor, el sudor del trabajo de su Padre y las lágrimas derramadas por su Mama y sus hermanas, tendrían una justa recompensa, y así fue, en los primeros días del mes de agosto fue anunciado por fin, para participar en la sexta novillada de la temporada de la Plaza México.

Y como no hay plazo que no se cumpla, ni hora que no se llegue, los aficionados que ingresamos el 9 de agosto al coso ubicado en la Colonia Noche Buena, pudimos ser testigos, como de pronto, se ilumino el ruedo de la Plaza México, cuando después de lidiarse 4 astados sin pena ni gloria por sus compañeros alternantes, el Novillero Héctor de Ávila con su capote en la mano diestra, se desprendió de la zona del burladero de Matadores y empieza a caminar hacia los medios para recibir de hinojos la salida de “Norteño” el burel de la Ganadería de Guadiana que le correspondió en el sorteo. Al abrirse la puerta de Toriles, Héctor recibió la salida del burel con un farol de rodillas, que hizo atronar el primer ¡Ole! de la tarde, el novillo inicio su recorrido por el redondel y nuevamente el Novillero de Tenancingo, le pego otro farol de rodillas frente a la división de Sol y Sombra y el público se dio cuenta cabal, que el diestro iba por todas y decidido a todo por el triunfo.

El novillo fue picado frente al burladero de matadores, siendo llevado a jurisdicción por el capote de Héctor de Ávila, y al ordenar el Juez el cambio de tercio, se conmueven los asistentes al festejo quienes hacen la mejor entrada de la temporada, con el quite que se inicia con una chicuelina y le sigue una tafallera que producen nuevos ¡Oles!, los cuales continúan con una Chicuelina y otra tafallera, que hacen más grande la ovación y la Banda suena la primera y única Diana de la tarde.

Los banderilleros actúan rápidamente y con discreción, escuchándose el clamor del público quien ya se prepara por el ambiente que se ha creado por el novillero actuante, a presenciar lo que puede ser una gran faena.

Héctor de Ávila pide permiso a la autoridad y brinda a su apoderado el Matador Alejandro del Olivar, dirigiéndose con todo entusiasmo y desbordada afición a iniciar su faena, hacia el novillo que se encuentra apencado en tablas en la zona de la división de Sol y Sombra, en ese momento el viento empieza a soplar con fuerza y Héctor ya está citando con su muleta al astado, del tercio hacia las afueras, en la zona donde más pesan las embestidas, el toro no acude prontamente al cite, da algunos pasos y rasca en la arena, para después arrancarse en el momento en que el viento flamea la franela y descubre al torero, quien no busca el alivio, ni el paso atrás, sino que estoicamente y como torero macho aguanta la embestida y recibe en el muslo izquierdo una cornada grave y grande que según el parte médico tiene dos trayectorias de 30 y 20 centímetros.

En ese momento y al presentarse el percance el novillero es auxiliado por su apoderado y peones de brega, quienes lo trasladan a la enfermería entre las ovaciones de un público que dé pie reconoció con sus “Oles” y sus aplausos que es HECTOR DE AVILA UN TORERO CON LETRAS MAYUSCULAS.

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